Otra posibilidad del grabado, siempre presente como desarrollo, es considerar la propia matriz como el resultado final. Esto tiene el inconveniente conceptual de que entonces no se trata de una matriz, sino de un relieve escultórico más bien. Pero se puede ir un poco más lejos grabando una pieza, que sería la matriz, y seriarla luego, o estampar sobre ella otro trabajo, de modo que sea en parte una matriz, por sus características materiales e iniciales (un taco de madera grabado, digamos), y en parte una estampación. Con ello se avanza peligrósamente hacia el objeto único, o hacia una seriación muy limitada o desigual, todo depende de donde se situe el acento. Aquí pondre mis incursiones en este terreno, provisionalmente denominadas matriztampas.

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